5.8. Apoyar a las personas mayores que buscan trabajo

A muchos trabajadores les resulta difícil obtener trabajo cuando tienen más de 50 años de edad. No existe una regla segura y rápida para saber a qué edad aparece esta aparente barrera relacionada para obtener un empleo. Depende en gran medida del clima económico del momento. Si todos los trabajadores se enfrentan a un mercado laboral difícil, es probable que le vaya peor a los trabajadores mayores. Y, cualquiera que sea la situación económica, los trabajadores mayores tienden a encontrarse con obstáculos que deben superar.

Hay tres requisitos básicos que cualquier persona, especialmente las de más edad, deben cumplir a la hora de obtener un empleo. Primero, tienen que querer un trabajo. En segundo lugar, tienen que creer que pueden conseguirlo y, en tercer lugar, deben saber cómo conseguir el empleo y estar dispuestos a convencer de que son los mejores candidatos para el puesto.

¿Cuáles son las barreras específicas que dificultan a las personas mayores conseguir un nuevo trabajo?

En el proyecto ASPIRE hemos repasado muchas barreras tanto para los trabajadores que permanecen en el mercado laboral como para quienes desean volver a trabajar tras un periodo de desempleo. Cuando se trata de que una persona desempleada consiga trabajo, hay una serie de barreras comunes

que deben abordarse para que la persona tenga posibilidades reales de éxito (algunas de esas barreras son descritas más abajo).

Suponiendo que las personas a las que se orienta sean capaces de trabajar, organizar adecuadamente la orientación y el apoyo les dará las mayore posibilidades de éxito. Las reflexiones que siguen han sido tomadas de talleres organizados por TAEN (The Age and Employment Network) para apoyar las personas mayores que buscan empleo y a sus orientadores. Los talleres han ido dirigidos tanto a personas desempleadas de larga duración como a desempleados recientes.

Decálogo para encontrar empleo a partir de los 45 años
¿Deberían las personas mayores desempleadas plantearse la búsqueda de un trabajo?

En los talleres del proyecto ASPIRE, los representantes sindicales más mayores expresaron a menudo la idea de que las personas mayores no deberían trabajar más porque esto podría desplazar o excluir a otros trabajadores más jóvenes. Encontramos escasas evidencias de que esta opinión está generalizada; no obstante, que las personas mayores se sientan culpables de alguna manera al pensar que podrían estar ocupando el puesto de trabajo de una persona más joven puede ser una barrera potencial para su incorporación al mundo laboral.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha argumentado con rotundidad que esta idea no se basa en la realidad. Las personas de cualquier edad deben sentirse libres de buscar o permanecer en un puesto de trabajo si lo desean. Trabajar en una fase avanzada de la vida es una cuestión de preferencia, de circunstancias personales y financieras, y de elección, pero no de atenerse a reglas restrictivas al respecto de la obligación de trabajar o de no hacerlo a determinadas edades.

 


EL PAPEL DEL ORIENTADOR/A

Los/as profesionales de la orientación de personas mayores que buscan trabajo tienen un papel crucial a la hora de ayudar a las personas a volver al entorno laboral. Por ello, hay que prestar atención al tipo de personas que asume esa función. Si bien una persona joven puede ofrecer apoyo y consejos útiles a una persona mayor para conseguir trabajo, muchas personas mayores dicen que les ha resultado difícil tratar con un profesional joven y que la brecha generacional en estos casos les resulta un tanto vergonzosa. Como mínimo, es una buena idea asegurar que haya algunas personas de mayor edad en el equipo de orientación, de modo que las notables desigualdades de edad entre usuarios y orientadores/as no se conviertan en otra barrera más para las personas mayores que buscan empleo.

Lo más importante es que el orientador se relacione directamente con la persona que está buscando ayuda. La capacidad de compartir experiencias y ofrecer apoyo son elementos importantes en la caja de herramientas del orientador/a. Este puede necesitar tener tanto un buen   conocimiento de la economía local como contar con una amplia gama de formas de apoyo práctico. Muchas personas tienen que superar múltiples barreras si desean volver a trabajar en una etapa avanzada del ciclo vital, por lo que el contacto con una amplia gama de agencias y organizaciones puede ser importante. La persona mayor que solicita empleo puede que tenga problemas de vivienda, problemas de salud —incluidos problemas de salud mental—, desintegración familiar u otros problemas similares. Él o ella pueden estar experimentando problemas prácticos relacionados con las ayudas públicas. Pueden estar luchando contra la pobreza, las deudas y muchos otros problemas. A menos que el orientador sea capaz de ayudar al individuo a resolver estos problemas, no es muy probable que se pueda centrar en la exigente tarea de buscar trabajo.

En el proyecto ASPIRE, algunos representantes sindicales dijeron que creían que sus sindicatos podían desempeñar un papel importante para ayudar a las personas de más edad a volver al entorno laboral, y comentaron que los programas de educación sindical eran una posible forma de hacerlo. Se dieron ejemplos de iniciativas emprendidas por los sindicatos para mejorar la empleabilidad y la promoción de algunos de sus miembros. Se mencionaron programas para formar a miembros del sindicato que se enfrentan a despidos o a cambios en su carrera laboral. Se citaron relativamente pocos ejemplos de sindicatos que realmente han participado en acciones de apoyo a la empleabilidad, pero en algunos talleres hubo una intuición de que formar a representantes sindicales para emprender tal tarea, podría ser útil para los empleadores, los empresarios, los sindicatos y para las propias personas mayores.

Los orientadores/as siempre deben tratar de entender las barreras que cada individuo debe superar. Suponiendo que estas se hayan abordado, y que la persona que busca empleo y su orientador/a estén listos para embarcarse en el proceso de conseguir otro trabajo, ¿a qué problemas deben enfrentarse y qué enfoques podrían seguir para que el proceso sea lo más efectivo posible? Las siguientes sugerencias están basadas en el supuesto de que la mayoría de las barreras a las que se enfrenta la persona mayor que solicita trabajo están siendo abordadas de la manera apropiada.

Personas mayores que buscan empleo y orientadores/as: ideas a tener en cuenta

  1. TECNOLOGÍA Y COMPETENCIAS

Un problema muy común al que se enfrentan las personas mayores que buscan empleo es que sus competencias no son suficientes. Esto se nota especialmente en cómo se manejan con las TIC, pero a menudo también se pone de manifiesto en otro tipo de habilidades. A este respecto, las personas mayores que buscan un trabajo pueden encajar en alguna de las siguientes categorías:

  • Cultura informática baja: es decir, llegaron tarde a los ordenadores y en su mayoría son autodidactas.
  • Pobre cualificación: estadísticamente es menos probable que tengan elevadas e incluso algunas competencias en el área tecnológica.
  • Especialización por nichos: sus habilidades no están actualizada o son muy generalistas.

Tener acceso a los tipos adecuados de formación para superar estos problemas es importante. Indagar cuáles con que tipos de apoyo en cuanto a formación pueden estar disponibles para la persona mayor que busca empleo es una función importante del orientador/a. Las personas mayores que buscan empleo pueden ser muy hábiles en ciertos aspectos, sin embargo, pueden carecer de habilidades de saber hacer en áreas importantes. En estos casos, es posible que no se necesite un programa de formación integral: un curso corto centrada en esas habilidades que faltan puede resultar transformador.

 

  1. OTRAS BARRERA DE EDAD

Probablemente, la mayor barrera de edad es que el empleador/a o empresario/a probablemente tenga una idea preconcebida, una imagen, del candidato perfecto. Es probable que piensen que ese candidato/a debe:

  • haber realizado un trabajo similar durante un par de años;
  • estar bien cualificado/a;
  • ser más joven que ell@s.

¡Algunos empleadores/as o empresarios/as se negarían a contratar a su madre o padre! Los empresarios y los sindicatos deben trabajar juntos para garantizar que las personas a las que se les asigna la tarea de contratar a alguien para un puesto de trabajo no se vean influenciadas negativamente por un sesgo de edad. Ayudar a las personas a reconocer que todos tendemos a tener sesgos inconscientes es algo bueno. Las políticas de formación deben tratar de garantizar que quienes van a contratar a alguien han de entender, además de su ilegalidad, las implicaciones negativas —por ejemplo, en términos de pérdida de personal valioso— que supone aplicar un sesgo en virtud de la edad.

 

  1. BARRERAS PROPIAS DE LOS MAYORES DE 50

Las personas mayores pueden llegar a ser sus peores enemigos cuando se trata de encontrar un trabajo. Se les debe animar a evitar los siguientes errores, que se estima que provocan reacciones adversas en los empleadores o empresarios:

  • El enfoque paternalista con los entrevistadores/as más jóvenes (especialmente si son mujeres).
  • El síndrome de la empresa grande: “empresas más pequeñas como la suya …”.
  • La falta de entusiasmo / actitud positiva / motivación: mostrarse cansado y hastiado y dar la impresión de que uno/a se ha “rendido”.
  • Expectativas poco realistas: trabajo local, jornada más corta, menos viajes, pero con el mismo salario.

 

  1. ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDARLES?

Cualquiera que apoye a una persona mayor que busca trabajo está prestando un servicio importante. Todos nosotros podemos beneficiarnos de ayuda en momentos como ese. El orientador/a puede:

  • Ayudarles a entender cuáles son sus habilidades.
  • Animarles a actualizar sus destrezas, particularmente a mejorar sus habilidades con los ordenadores.
  • Continuar presionando a distintas organizaciones para que reconozcan la experiencia, y no solo los títulos.
  • Fomentar planes que ofrezcan formación en el trabajo, porque este es el tipo de formación donde las personas mayores tienen más probabilidades de sentirse relajadas, especialmente si tienen reticencia a los cursos de formación y a lo que tiene ver con acudir a clase.
  • Hacer que las personas mayores que buscan empleo empiecen a comprender cómo funciona el mercado laboral y cómo pueden promocionarse por sí mismas.

 

  1. REGLAS IMPORTANTES SI, COMO ORIENTADOR/A, QUIERES SER DE AYUDA

PRIMERO, dale tiempo a la persona mayor que busca empleo. Él o ella pueden necesitar tiempo para:

Cambiar y desaprender lo que ha funcionado para ellos en el pasado, pero que no va a funcionar ahora porque las cosas ya nos son iguales.

Ganar confianza para hacer contactos. En un mundo donde las relaciones con las personas adecuadas pueden serlo todo, pero en el que no todos/as tenemos buenas redes, sobre todo si hemos estamos fuera del entorno laboral durante varios años, es posible que necesitemos tiempo y ayuda para reconstruir esas redes. Las redes de contactos son una ruta crucial a través de las cual muchas personas encuentran trabajo. Cualquier persona que no tenga redes juega en desventaja con respecto al mercado laboral.

Recuperar/conservar la motivación: la confianza en sí mismo puede agotarse y será necesario recuperarla.

Ser más realistas sobre la propia situación. Por ejemplo, alguien que ha desempeñado un trabajo de alto nivel puede ser reacio a aceptar una posición de menor categoría. Sin embargo, ninguno de nosotros puede recrearse en un pasado glorioso y, a veces, se necesita una buena dosis de pragmatismo.

 

  1. EN LA PRIMERA REUNIÓN CON LA PERSONA MAYOR QUE BUSCA EMPLEO

  • Confirmar que sean realistas: “¿Qué está buscando?, ¿qué va a vender?, ¿qué es lo que va a hacer difícil esa venta de Vd. a la hora de conseguir un trabajo?”.
  • Pedirles que evalúen no solo sus habilidades transferibles, sino las que puedan ayudarles a venderse mejor en un proceso de selección.
  • Hacer que confeccionen una lista de contactos.

 

  1. PROMOCIONARSE A SÍ MISMOS

Necesitará animar a las personas mayores que buscan empleo a darse cuenta de que están vendiendo algo: ¡Ellos/as mismos/as! Para ello, utilice el A-B-C-D del marketing personal.

A = Anuncios

B = Oficinas (por ejemplo, agencias de empleo)

C = Contactos (redes)

D = Enfoques directos (autoempleo)

Tanto si se trabaja desde una agencia de empleo como si se apoya a las personas de forma individualizada, hay que alentarlos a pensar en términos de un ejercicio de auto-promoción.

Como orientador/a, procure que consideren lo siguiente:

 

Contactar directamente con los empresarios para quienes les gustaría trabajar.

Tomar iniciativas localizando quién es la persona concreta con la que han de contactar (hay que buscar a esa persona, no al puesto de trabajo).

Ser proactivo, no solo reactivo (es decir, que no se queden esperando a que aparezcan anuncios de nuevos empleos)

Adaptar su CV al trabajo específico, estableciendo un CV basado en la persona (es decir, su CV debe dejar claro que ellos/as se ajustan al perfil que el empresario/a está buscando).

 

  1. SU PLAN, COMO ORIENTADOR/A DE ESTAS PERSONAS

Como orientador/a, sólo responda a aquellos anuncios en los que el perfil de las personas mayores con quienes trabaja encaje perfectamente:

  • Trabaje con agencias y servicios de empleo que muestren interés en estos trabajadores/as.
  • Ayúdeles a desarrollar su red de contactos, que aprovechen la oportunidad para encontrar viejos compañeros/as de trabajo.
  • Utilice enfoques directos, centrados en empresas concretas, en especial en PYMEs, una vez que haya llegado a la conclusión de que con un buen blanco.

Haga que empiecen a pensar acerca del trabajo/o puesto de trabajo que están buscando:

  • ¿Quiero el trabajo?
  • ¿Podría hacer el trabajo? (si tuviese que empezar el lunes que viene)
  • ¿Puedo conseguir el trabajo?, ¿cumplo los criterios?, ¿puede venderme bien?

 

  1. EL CURRICULUM VITAE

  • Desarrollar con la persona mayor que solicita empleo un CV que aclare perfectamente cuál es el trabajo que está buscando.
  • Si es necesario, preparar más de un CV.
  • Hay que escalar el CV si la persona va a solicitar un trabajo de nivel inferior.
  • El CV ha de ser breve y obviar aspectos irrelevantes. Concentre su contenido en los últimos 10 años.

 

  1. AYUDAR A LAS PERSONAS A VENDERSE A SI MÍSMAS EN EL MERCADO LABORAL

  • Para la persona solicitante de empleo: su objetivo es conseguir mantener reuniones. Estas pueden tomar la forma de una entrevista, pero también podría quedar a tomar un café en un bar. En primer lugar, es posible que desee utilizar contactos existentes o un acercamiento más directo. Puede ser recomendable asistir a reuniones y eventos a los que acudan contactos que sea interesante tener. Como persona mayor que busca un empleo, puede hacerse visible haciendo una buena pregunta en una reunión.

 

  • Para el orientador/a: puede ayudar ofreciendo a las personas mayores que buscan empleo posibilidades de practicar las entrevistas de trabajo —sería ideal tener la posibilidad de grabación—, mostrándoles dónde y en qué fallan y dónde lo hacen bien, y mostrándoles qué impresión causan.

 

  1. AYUDAR A PERSONAS MAYORES QUE BUSCAN EMPLEO A AYUDARSE

Estas personas mayores de las que hablamos se pueden beneficiar de:

  • Una oportunidad para desarrollar sus habilidades relacionadas con las tecnologías de la información si esas habilidades son limitadas.
  • Formarse en la mejora de su capacidad para hacer contactos y para establecer un acercamiento directos a los empleadores.
  • Hacer algún tipo de trabajo voluntario.
  • Desarrollar sus habilidades transferibles y aquellas que mejor pueden vender resulta prioritario.
  • Si alguien está considerando embarcarse en un curso de formación costoso, ayúdele a asegurarse de tras esa formación sea probable conseguir un trabajo.

 

  1. APOYAR A LOS CANDIDATOS REALMENTE DIFÍCILES

¿Cómo podemos ayudar a aquellas personas que, además de ser mayores, también tienen otros problemas? Como dijimos antes, es muy importante entender a la persona en su totalidad. Si la persona mayor que solicita trabajo tiene múltiples barreras, no sería justo empeñarnos en que consiga un trabajo si antes no hemos abordado sus otros problemas. Si alguien tiene alguno de las siguientes situaciones, puede ser más difícil ayudarle:

  • Haberse tomado un tiempo libre por estrés o por haber tenido depresión o alguna otra enfermedad mental.
  • Discapacidad física sobrevenida que le impide hacer lo que hizo en el pasado.
  • La persona no ha encontrado nunca el norte de su carrera profesional, así que dejó el mundo laboral hace mucho tiempo —no cuenta con cualificación ni experiencia laboral reales.

Habrá que asegurarse de que estas personas han sido capaces de abordar sus problemas. A veces, comenzar un trabajo puede no ser la mejor solución y, por tanto, empeorar las cosas.

 

  1. ELLOS PUEDEN NECESITAR TU AYUDA PARA…

  • Volver a motivarse a sí mismos y ganar confianza con el fin de saber venderse bien en el mercado laboral.
  • Evaluar sus habilidades y experiencia en profundidad y ayudarles a determinar un camino realista hacia adelante.
  • Obtener —a través del trabajo voluntario o de agencias de colocación laboral— la experiencia y la credibilidad que los empleadores están dispuestos a comprar.

 

  1. ELLOS PUEDEN NECESITAR TODAVÍA MÁS AYUDA PARA…

  • Repensar su estrategia para que sepan a dónde se dirigen y si verdaderamente quieren ir en esa dirección.
  • Desarrollar un CV y unas solicitudes que realmente les hagan atractivos en el mercado laboral.
  • Ayudarles a obtener la acreditación de su experiencia laboral anterior, ya que nunca tuvieron la oportunidad de hacerse con ese documento.

 

  1. CLUBS DE TRABAJO

Los clubs de trabajo pueden ser una buena manera de ayudar a las personas a volver al mercado laboral. Estos clubs, pensados para personas mayores o para grupos ocupacionales concretos, han demostrado ya su utilidad y efectividad. Para que funcionen bien deben ofrecer una variada gama de actividades y oportunidades, incluidas reuniones con empresarios y otras agencias. Si está pensando en poner en marcha un club de trabajo, tenga en cuenta lo siguiente:

  • ¿Para quién es?
  • ¿Cómo se organizará y dirigirá?
  • ¿Con qué frecuencia se reunirán?
  • ¿Cuánto durará cada sesión?
  • ¿Dónde se reunirá?
  • ¿Habrá aparcamiento?
  • ¿Qué formato seguirá?